Comunica o calla. ¿Qué hace tu empresa?

Hace tiempo que vengo pensando cómo será la comunicación en las empresas ahora que los tiempos son complicados, porque las empresas tienen buenos y malos momentos y en los buenos momentos todo resulta más fácil. Las noticias son agradables, las novedades suponen un extra de motivación y las iniciativas salen adelante por sí solas. Nos subimos en una barca y dejamos que una corriente placentera marque nuestro ritmo, sin dudar de que no nos arrastra en otra dirección que no sea la correcta.

En ocasiones ese optimismo nos puede cegar, topándonos de bruces con una realidad bien distinta. El cauce por el que íbamos tranquilamente puede tener preparada una bifurcación inesperada.

En este momento muchas empresas se encuentran en situaciones complicadas, con procesos de regulación de empleo, despidos temporales, cierres, etc. Con un panorama así, no podemos olvidar que estamos hablando de personas. Se puede entender que la viabilidad de la empresa esté en riesgo y que era la única opción, pero el lado humano tiene que prevalecer por encima de todo. Desde este punto de vista, la mejor manera que se me ocurre de demostrar respeto hacia las personas que han formado parte de tu equipo, es con transparencia.

No es raro leer noticias sobre corporaciones grandes y no tan grandes, que filtran los mensajes a cuenta gotas. Venden la realidad de la empresa por fascículos, y incrementando el martirio de quienes padecen la situación. Hay que ser honestos y dar la cara ante un grupo de personas que durante los meses anteriores se han levantado cada día pensando cómo aportar valor al proyecto común. La verdad no cambia las cosas, es cierto. Pero la mentira es más difícil de sostener en el tiempo. Crear una versión más reconfortante es sólo un placebo temporal. El dolor desaparece por ahora, pero puede volver e incluso agravarse.

Debemos poner el foco en los afectados, pero el ambiente no va a ser mucho mejor para los que se quedan. El sabor agridulce de haberte “salvado” se disipa rápido cuando te paras a pensar que al proyecto que considerabas sólido, le ha salido una pequeña grieta. Es momento de tranquilizar, de afrontar la nueva etapa con franqueza, sin frivolizar y asumiendo que los esfuerzos para encontrar la motivación van a tener que duplicarse.

La complicidad con el departamento de comunicación es en estos momentos más necesaria que nunca. La comunicación interna debe cuidarse, tratando de encontrar el equilibrio entre el pesimismo y el optimismo. Pensar el mensaje, pero sin darle más vueltas de lo necesario. Es fácil encontrar doble sentido a cualquier palabra, frase o fotografía, pero los eufemismos no son más que un rodeo cobarde que evita la realidad.

La forma que elijamos para afrontar estas situaciones reflejará nuestra cultura corporativa, demostrará qué tipo de empresas somos. Quizás sea necesaria una revisión de los valores, y pueden salir incluso nuevos, pero no hay que pensar en claudicar. No es momento de dejarse arrastrar, sino de agarrar bien el remo y luchar en equipo contra la fuerza de la corriente.

Autor: Sergio Cancelo

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Fuente original: HRLab

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