Las Apps refuerzan su potencial de la mano de los dispositivos conectados

Un reciente estudio de Gartner apunta a que en 2018 sólo un 0,01% de las apps será rentable. ¿Significa esta predicción que las apps están abocadas al abismo? Rotundamente no. Una cosa es la rentabilidad del modelo de negocio y otra la posibilidad de que las apps, como canal, estén quemando sus últimas balas. Su potencial sigue teniendo recorrido y en 2014 lo constataremos. La alianza de las apps con los dispositivos conectados serán tendencia, colándose de lleno en nuestros hábitos diarios como nunca antes se había visto.

El móvil y las apps viven una evolución constante y el complemento con otros dispositivos hace que el potencial de su definición original sea aún mayor. La integración de smartphones y tablets con dispositivos como pulseras, relojes, gafas, despertadores o incluso los coches, marcan las nuevas tendencias tecnológicas. Y lo que va a marcar la diferencia es precisamente la app que muestra la información y que permite la completa interacción entre los dos dispositivos y la persona que los usa.

En 2014 veremos cómo los dispositivos conectados se consolidan de la mano de las apps y viceversa. Esta relación será muy beneficiosa para ambos, tal y como pronostica otro informe publicado por Gartner: En 2017 el 50% de las interacciones de las apps procederá de dispositivos conectados.

Y también hay que atender a los nuevos hábitos. Apps y dispositivos conectados se meterán en nuestro día a día para controlar nuestra salud, ayudarnos a mejorar nuestros estilo de vida, garantizar nuestra seguridad u ofrecernos experiencias hasta ahora desconocidas. Aquí van una serie de ejemplos:

 

El centro de mandos está en la muñeca

Un estudio de Accenture sobre el consumo de tecnología digital realizado en Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Canadá, India y Sudáfrica nos revela las preferencias de  los consumidores por los nuevos usos que permite la tecnología portátil: Un 46% de los encuestados expresó su interés por la compra de un smartwatch.

Es uno de los gadgets de moda. Un reloj que se puede conectar por Bluetooth al smartphone, llevando integrado su propio sistema operativo en el que corren apps disponibles en los stores habituales, o bien apps desarrolladas específicamente para el dispositivo y que se distribuyen en App Stores del fabricante, como es el caso de Suunto Ambit, con la posibilidad de customizar sus funcionalidades dependiendo del tipo de actividad deportiva que se vaya a realizar.

El concepto de reloj inteligente viene de lejos pero no ha sido hasta la irrupción de la tecnología móvil cuando han encontrado su momento de fama. Conectados a un smartphone facilitan tareas como leer un mensaje o saber quién te está llamando, además de otras apps más complejas, sin necesidad de sacar el teléfono del bolsillo.

Controlar las apps desde la muñeca tiene sus defensores y detractores, y este debate dará que hablar en los próximos meses. La barrera del precio, la duración de la batería, la limitación en la compatibilidad con dispositivos de otro fabricante o la duda sobre si realmente aportan nuevas funcionalidades con respecto al smartphone (algunos incluso ni dan la hora), hace que no hayan terminado de despegar. Sin embargo la entrada de Apple y Google en la lucha puede marcar significativamente este nuevo escenario. ¿Se replicará la revolución del iPad en el mercado de las tablets? Habrá que seguir de cerca los movimientos que se produzcan durante los próximos meses.

 

Tecnología al servicio de la salud

Si “selfie” ha sido la palabra del año en 2013, no sería raro encontrar “wearables” en la quiniela correspondiente a los próximos 12 meses. Las pulseras son, junto con los “smartwatches” uno de los gadgets con más tirón. Los diferentes modelos existentes en el mercado miden calorías quemadas, distancia caminada y escaleras subidas, incluyen podómetro y pulsómetro y controlan los hábitos de comida. De hecho hay una que incluso después de correr te dice cuántas cervezas tienes que tomar para recuperar las calorías perdidas. El dispositivo recoge la información y es una app la que procesa esos datos para mostrarlos de forma clara y ordenada, como es el caso de Pulse de Withings o UP de Jawbone.

Y algo tan sencillo como un despertador o una báscula pasan a ser casi artículos de lujo, pero aportan valor al usuario. Claro, hay que entender que no es lo mismo despertarse con el odioso timbre estándar, que con un juego de luces con temporizador que se adapta a nuestra rutina de sueño. Y tampoco es lo mismo obtener el peso sin más, que tener acceso a gráficas con el seguimiento personalizado de las variaciones del índice de masa corporal para controlar el peso adecuado, medición de la frecuencia cardíaca para comprobar si hay mejora en la forma física y un control de la concentración de CO2 en la habitación.

 

En el hogar, comodidad y seguridad a distancia

La confianza depositada en las apps se pone de manifiesto cuando lo aplicamos al ámbito de la seguridad del hogar. Propuestas como HUE de Philips, que permiten controlar desde una app el encendido o apagado de luces, o Domoalert para gestionar de forma remota la temperatura, activar la alarma o pedir ayuda en una situación de peligro. La posibilidad de resolver incidencias a distancia nos dan seguridad, pero también hacen la vida más sencilla, con electrodomésticos como lavadoras o frigoríficos que se pueden programar desde el móvil.

Un gigante como Google no ha obviado este mercado y la reciente adquisición de Nest Lab, un termostato digital que se conecta al smartphone y permite hacer una gestión más eficiente de la climatización en el hogar, demuestra su apuesta por mejorar las prestaciones del móvil como control remoto del día a día, a través de las apps.

 

De las apps de Marketing a la nueva experiencia in-car

En la automoción se aprecia muy bien la evolución de las apps. Los fabricantes han comprendido dónde está la meta y cómo alcanzarla. Si en un principio buscaron diferenciarse de los competidores apostando por apps orientadas al branding, ahora saben que la clave está en la experiencia in-car. La contienda entre Apple y Google se traslada también a la industria de la automoción en busca de un sistema común que garantice la interacción entre móviles y vehículos a través de las apps. Los de la manzana fueron los primeros, pero desde Mountain View han dado un paso firme, formando una alianza con referentes como Audi, General Motors, Honda y Hyundai, y que contarán con la tecnología de Nvidia.

Y es que hasta ahora las propuestas venían limitadas a cada marca, como el caso de Ford. La posibilidad de implementar un sistema operativo como Android, dará más libertad a los desarrolladores para presentar sus propias apps, al servicio de una experiencia de conducción más segura e intuitiva.
Toda esta tecnología funciona a través de una app y el funcionamiento de la app, claro está, marca la diferencia. Si la app está mal diseñada o no fuera fiable, la función del dispositivo quedaría en entredicho.

 

Autor: Álex Ríos

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